Líder supremo de Peta aseguró que no es estafador y también fue engañado
El docente y dueño de un gimnasio santiagueño amplió la declaración en la causa por estafas reiteradas y asociación ilícita. Según indicó, él sumó a 20 personas.
“No soy estafador, no soy delincuente, no soy parte de una asociación ilícita”, reiteró ayer César Pineda (49 años) ante la fiscal Jésica Lucas, quien lo imputó de estafas reiteradas y asociación ilícita, todo en concurso real de delitos, en la causa Peta. El docente y dueño de un gimnasio desde 2017 realizó una ampliación de indagatoria para explicar cómo fue su participación en la aplicación que generó una estafa de 6 millones de dólares.
Pineda, quien fue asistido legalmente por el Dr. Jorge Miguel, expuso que, en 2023, uno de sus empleados, Diego Paz, le explicó cómo funcionaba la plataforma virtual de criptomonedas y los beneficios económicos que brindaba. Paz le dijo que, luego de ingresar, debía buscar gente de su confianza para sumarse en los próximos tres meses porque, de lo contrario, le iban a bloquear la cuenta e iba a perder todo.
En un principio, ingresó con 120 dólares y luego sumó otros $120 mil, además de agregar a la aplicación a 20 personas, entre ellas familiares, amigos y gente del gimnasio. A ellos les explicaba lo mismo que Paz le dijo a él. Todo el dinero se multiplicaba con el paso del tiempo.
“Cada uno, cada usuario, manejaba su propia cuenta, cada uno ponía su clave, cada uno podía sacar su dinero cuando quería”, afirmó. Si había alguna duda, le preguntaban a Paz.
Dijo que en julio de 2023 lo agregaron a un grupo de WhatsApp donde había miles de personas y en septiembre realizó su primera extracción de 300 USDT (equivalente a 300 dólares). “Pagué deudas, tarjetas y el sobrante del dinero, unos 150 USDT, que fue lo que me sobró; lo volví a agregar a la plataforma de Peta”, señaló. “En dos oportunidades saqué préstamos de tarjeta Naranja de $1.000.000 en 2023”, reveló.
Añadió: “Después de comprobar que salía el dinero de la plataforma, decidí invertir mi sueldo como docente, mis ingresos del gimnasio y dinero que tenía en otro trabajo paralelo; además tenía dinero ahorrado de la venta de una moto Tornado 250 y de un juicio que gané por una mala praxis de una rodilla y ahorros: invertí aproximadamente unos $20.000.000”, señaló.
Explicó que la aplicación funcionaba con rangos, llamados VIP. “Para aumentar de rango o VIP había que agregar más personas y cuanto más personas uno agregaba, más ganancias me daba en el rendimiento e iba avanzando”, afirmó.
“La gente que yo agregué son personas de mi confianza; ninguna de estas personas denunció; incluso, las personas que me denunciaron no las conozco, ni las ingresé yo. Toda la gente que yo agregué, ganó plata, estaban contentos con el rendimiento”, destacó.
Relató que, Lina y Emily, quienes aparecían como administradoras de la plataforma, le ofrecieron hacer videos promocionales de Peta y por cada uno pagaban hasta 100 dólares. En este sentido, dijo que hizo “4 o 5” y los pasaba a los grupos de Telegram, red social a la que se habían cambiado.
Pineda sostuvo que para llegar a la categoría de VIP Nº 7 debía tener 50 mil dólares en la aplicación y él tenía 62 mil de esa moneda. Lo promocionaron y sacó 12 mil dólares porque el resto (50 mil dólares) iba a quedar “congelado” en la aplicación durante 6 meses. “Me pagaban 1500 dólares por mes; solo cobré los meses de mayo y junio porque la aplicación cayó en julio de 2024 y no me pagaron más”, recordó. .
Explicó que había 400 líderes de grupo y que el de él llevaba su nombre con unas 67 o 68 personas, de las cuales solo conocía a las que él había ingresado.
“Un señor llamado Fernando Carrizo, quien era cuñado de Román (fallecido), 3 meses antes que caiga la plataforma, me nombra líder supremo de Peta”, afirmó.
El imputado señaló que asistía a reuniones en una finca de La Banda, donde le “brindaban comida y bebidas” y “entrenamiento de cómo reclutar y cómo ingresar a la aplicación”. “Nadie obligaba a nadie, todos iban voluntariamente”, destacó.
Recordó que, en una ocasión, le pidió a Fernando, otro líder supremo, bolsines de mercadería para entregar a gente de las comunidades escolares de La Candelaria, San Antonio de los Cáceres y San Benito (Capital).
Con relación a la camioneta y a la moto que le secuestraron durante su detención (posteriormente fue excarcelado), dijo que al primer rodado lo pagó con una camioneta Strada y dinero, aunque aún restaban abonar cuotas, que fueron canceladas por su esposa y su suegra. En tanto, la moto “la compró con su plata que extrajo de la plataforma”. “No estafé a nadie. Con respecto a la asociación ilícita, la gente que estuvo detenida en la causa, no las conocía; las ubico de las reuniones de los grupos; solamente la conozco a Lorena Frías, que es profesora de educación física”, señaló.

