Acusan a un enfermero de un sanatorio privado de presunto acoso a una menor de 16 años
La adolescente contó que fue abordada por el profesional en los pasillos, la tocó y la invitó a ingresar a una habitación vacía
Autoridades judiciales y policiales se encuentran investigando un presunto caso de acoso de un enfermero de un centro de salud privado en contra de una adolescente de tan solo 16 años. El escenario del preocupante episodio fue un sanatorio del casco céntrico capitalino.
El hecho, que generó conmoción interna y encendió las alarmas de los directivos del nosocomio, ocurrió el pasado miércoles alrededor de las 15.50 horas, en el edificio médico situado en calle Buenos Aires entre Catamarca y Mitre.
Allí —según consta en la denuncia de la víctima— una joven vivió momentos de extrema incomodidad que la llevaron a buscar auxilio institucional de inmediato.
De acuerdo con las primeras informaciones policiales, todo se conoció cuando la menor —con domicilio en el barrio Siglo XXI— decidió plasmar lo sucedido de su puño y letra en el libro de quejas y reclamos del establecimiento.
Fue el propio director del sanatorio quien descubrió el escrito y dio aviso inmediato a la fuerza pública. En su detallado y alarmante relato, la adolescente explicó que se encontraba caminando por el pasillo del primer piso del sanatorio cuando fue abordada por un enfermero, de apellido Barrientos, según la denuncia.
Sin mediar justificación profesional alguna, el trabajador de la salud —siempre en función de los dichos de la víctima— se le acercó con intenciones dudosas, comenzando a realizarle insinuaciones totalmente impropias y llegando a tocarle el cabello.
La situación pasó de incómoda a peligrosa cuando, según consta en el reporte, el acusado intentó ir más allá de las palabras y los roces. Barrientos habría invitado formalmente a la menor a ingresar a una de las habitaciones del piso que, en ese preciso momento, se encontraba completamente vacía y sin pacientes asignados. Esta acción terminó por asustar a la víctima.
Ante la evidente actitud de sospecha y el temor a que la situación pasara a mayores, la adolescente reaccionó con rapidez: se retiró de inmediato del pasillo y se dirigió a la habitación donde se encuentra internada su abuela para relatarle, en medio de una crisis de nervios, los detalles del desagradable encuentro.
Cuando los uniformados tomaron conocimiento de la gravedad de la situación, dieron intervención inmediata al Ministerio Público Fiscal, que ordenó una serie de medidas urgentes.
El director del sanatorio declaró ante la policía
Ante la gravedad del hecho por tratarse de una menor de edad y un empleado en funciones, la fiscal en turno por la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual —Dra. Daniela Yslas— tomó las riendas del caso e impulsó de manera inmediata una batería de medidas judiciales para resguardar las pruebas y avanzar en la imputación del sospechoso.
La representante del Ministerio Público Fiscal ordenó que se cite y se tome declaración testimonial formal al director del sanatorio, para que ratifique la entrega de la información.
Además pidió el secuestro inmediato y la posterior adjunción a la causa de una copia certificada de la hoja del libro de quejas donde la menor dejó asentado el hecho.
Y que se solicite al personal de la administración del centro de salud el legajo interno, horarios de guardia y los datos filiatorios completos del enfermero Barrientos.
Además dispuso que se tome testimonio y una entrevista psicológica/informativa a la abuela de la menor, con el fin de incorporar al expediente el relato de los primeros minutos posteriores al presunto acoso.

