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Conocido mecánico bandeño producía, acopiaba y distribuía material en video de pornografía infantil

En el marco de una espeluznante trama de horror, un contundente operativo irrumpió en la tranquilidad de la ciudad de La Banda para capturar a un sujeto de 45 años acusado de producir, conservar y distribuir atrocidades audiovisuales contra la infancia, en concurso con el aberrante delito de abuso sexual agravado.

Si bien no trascendieron detalles de la causa, se supo que durante la mañana de ayer personal del Departamento Trata de Personas y Delitos Conexos ingresó a una vivienda del barrio 25 de Mayo, con una orden firmada por la Dra. Roxana Menini, jueza de Control y Garantías tras destaparse la siniestra modalidad que se operaba desde la casa en cuestión.
El imputado es un mecánico, identificado como Roberto Néstor Tarano, quien según consta en la investigación que lleva adelante la Dra. Cecilia Gómez Castañeda —fiscal de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual— utilizaba como fachada su oficio diario de mecánico automotor y reparador de celulares, para garantizarse un impune dominio de dispositivos tecnológicos, memorias informáticas y herramientas digitales de ocultamiento.

La estremecedora causa —que movilizó todos los recursos judiciales y policiales para blindar la identidad de la víctima mientras desenmascaraba las oscuras maniobras del acusado— se encuentra en su etapa inicial y se espera que a través de las pericias, se obtengan pruebas contundentes.

El velo del secreto se cayó al confirmarse que las escalofriantes imágenes registraban escenas aberrantes sobre al menos un niño —que en la actualidad sería un adolescente— cuyos vestidos y rasgos coincidían de forma contundente con fotografías que el propio imputado exhibía en redes sociales.

Fuentes cercanas a la investigación indicaron que una vez dentro del domicilio los investigadores —con total asombro— confirmaron que una de las habitaciones de la vivienda era el lugar donde el acusado producía el contenido sexual infantil. 

Tras la violenta irrupción en la residencia, la policía redujo y detuvo al mecánico, quien fue trasladado a la Comisaría N° 56, donde quedó detenido e incomunicado.

Un manto de estricta reserva sumarial cubre los avances del caso con el objetivo desesperado de proteger la quebrantada integridad y la identidad de la víctima, mientras la Justicia busca cerrar el cerco penal sobre el acusado para exigir la máxima pena de prisión.

Por estas horas la fiscalía busca confirmar la comercialización de dichas imágenes, que datan de noviembre del año 2023 y se habrían extendido en el tiempo hasta la actualidad. Según la hipótesis de los investigadores la venta de las imágenes pornográficas las ofrecía a través de sus redes sociales.

Próximamente el acusado —quien tendrían antecedentes delictivos por el robo de autopartes— será trasladado al MPF para ser interrogado por la Dra. Gómez Castañeda quien espera obtener hasta entonces más evidencias en su contra.

La alerta internacional que destapó el horror

La pesadilla comenzó a salir a la luz en el mes de agosto pasado gracias a la permanente vigilancia del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) y los algoritmos del gigante tecnológico Google, que detectaron la perturbadora creación y circulación de archivos en las redes globales.

La perturbadora señal de alarma cruzó fronteras hasta la Unidad Fiscal Especializada en Delitos Informáticos (UFEDyCI) de CABA y fue derivada de urgencia a Santiago del Estero mediante la Red 24/7, al constatar que las señales invisibles de las antenas apuntaban directamente al territorio provincial.

Un tenaz rastreo de direcciones IP, números de serie IMEI y ciberpatrullajes en la red social Facebook permitió a los sabuesos de la Policía provincial ubicar de forma milimétrica el cubil del sospechoso en el barrio 25 de Mayo.

 El botín electrónico bajo la lupa de expertos forenses 

Durante el dramático registro del inmueble, los peritos requisaron con pinzas de bioseguridad un sombrío arsenal digital: cinco teléfonos celulares, tres unidades de memoria de almacenamiento masivo y tres netbooks, además de prendas de vestir y sábanas.

Todo el material informático incautado en el taller del mecánico será sometido a una implacable pericia digital por los gabinetes forenses del Ministerio Público Fiscal, buscando desenterrar archivos ocultos, eliminados o encriptados en los discos duros.

Los investigadores sospechan que el acusado utilizaba sus avanzados conocimientos en telefonía para operar mercados clandestinos en la web profunda y comercializar el sufrimiento infantil con impunidad hasta el momento de su caída.