Causa por el niño: el padre quedó con prisión preventiva, investigan al padrino y el viernes será clave con la Cámara Gesell
El juez, Diego Vittar, refrendó la prisión preventiva para el marplatense. Su posición es muy incómoda, máxime ante las charlas con un amigo sobre cómo llevarse al menor de Santiago del Estero
El padre del niño internado en el Hospital Garrahan continuará detenido con prisión preventiva en Las Termas de Río Hondo y la abogada de la madre adelantó que denunciará al padrino del menor, como coautor, en una presunta planificación para imponer la idea del abuso y arrancarlo de Santiago del Estero. NoticiasSantiago Estero
Fue lo más relevante ayer en la vecina ciudad, epicentro de una batalla legal entre la fiscal, Dahiana Pérez Vicens; la querellante, Nataly Montero; la representante del Ministerio Público Pupilar, Ana Silvia Gerez, y la defensa del imputado, Andrés Lizárraga.
La voz dominante partió del Ministerio Público Fiscal que señaló que los delitos enrostrados al sujeto eran “desobediencia judicial y sustracción de menor”. Reconstruyó Pérez Vicens la historia del niño. El 19 de julio, el hombre arribó a Las Termas para visitar a su hijo. A los pocos días, radicó una denuncia penal por abuso sexual y acusó a cinco personas, amigos de la madre del pequeño.
Notificado de la realización de una Cámara Gesell fechada para el 24 de julio, el hombre “no concurrió ni se hizo presente para dicha diligencia… se retiró del hotel que había fijado residencia en Las Termas”, “se ocultó de la Justicia”, “procedió a sustraer al menor”.
La fiscal indicó que la Justicia había establecido que el centro de vida del niño era Las Termas, “previamente acordado y notificado en una audiencia de mediación realizada en los estrados civiles de nuestra ciudad”.
Continuó la fiscal. El hombre “sustrajo al menor de nuestra ciudad y lo trasladó hacia la provincia de Buenos Aires, haciéndolo ingresar, más precisamente, al Hospital Garrahan, con todo este accionar, el imputado habría impedido, obstruido y ocultado no solamente la persona del menor, sino también la realización de la Cámara Gesell, diligencia de la cual se encontraba debidamente notificado”.
Por el contrario, la denuncia del padre. es que el 18 de julio fue a buscar a su hijo y que, mientras caminaban por el centro de la ciudad, el niño le confió que “un hombre lo había tomado del brazo, llevado hacia una habitación y abusado sexualmente de él”.
Acto seguido, caminaron hacia el CIS Termas. En el trayecto, le había llamado la atención y observado “a una persona que se encontraba vendiendo tortillas y panes, y que el menor se había puesto muy nervioso al verla”.
Puso el adulto en boca suya presuntos relatos del niño. Aludió a encuentros curiosos, dejando entrever que se refería a fiestas umbandas en la casa de su madre, su abuelo y su tía, “donde habrían participado varios hombres, obligando al menor a realizar distintos actos”.
Posteriormente, el sujeto realizó una ampliación de denuncia. Esa vez dijo que mientras el menor estaba internado en el centro de salud local, en observación, ingresaron dos policías, vieron a su hijo utilizando el término “amigo”. Ahondó que su hijo se puso muy nervioso y le dijo que uno de esos policías era uno de los hombres que lo abusó. Después, en el Juzgado el menor observó a otro de los supuestos abusadores, era un policía presente en la Fiscalía.
En el debate, la Fiscalía añadió que el individuo formalizó la denuncia, tuvo eco en la Justicia, e igual se fue de la provincia. Por ello, partió una orden de detención el 24 y el 25 cayó detenido en el Hospital Garrahan de Buenos Aires.
Y lo que nutre más la trama gris de la historia fue el testimonio, en la causa, de la tía materna del menor.
Concurrió al nosocomio y fue informada por médicos y asistentes sociales de que el menor había llegado acompañado por su padre, denunciando abuso sexual.
Según revelaron fuentes judiciales, la testigo relató que acompañó a su sobrino varios días y observó que realizaba una videollamada. Verificó en el celular y encontró conversaciones con un contacto identificado como “Mario Padrino”, quien sería padrino de bautismo del niño y amigo del padre.
Eran conversaciones en las que el sujeto “habría instruido al acusado sobre qué debía declarar y cómo debía actuar, recomendándole denunciar a la madre por violación, intentar obtener la tenencia del niño y evitar inicialmente involucrar al fiscal. También habría enviado contactos de la Oficina de Violencia de Género, indicándole que debía realizar denuncias allí. La testigo manifestó además que posteriormente el teléfono desapareció y que el niño ya no lo tenía”, enfatizó Pérez Vicens.

