La muerte de Daniel Quinteros, dueño de la estatua de San La Muerte, abrió una disputa legal
Insisten en derribar la construcción.
Daniel Oscar Quinteros —el supuesto dueño del predio donde se construyó una estatua gigante de San La Muerte, en la localidad de La Bajada, departamento Banda— falleció y su muerte dejó más dudas que certezas en el marco legal civil ya que ahora el predio quedó en jaque.
Mientras todo se maneja bajo un total hermetismo y hay muchas versiones, se supo que la muerte de Quinteros dejó una controversia judicial sobre el futuro del predio de 8 hectáreas donde tenía su “santuario”.
Si bien tendría una única heredera —quien sería su hija legítima con quien no tenía un buen vínculo— con la “popularidad” que tomó el nombre de Quinteros tras las creación de la estatua, habría aparecido un supuesto hijo, pero no estaría confirmado su parentesco.
Quinteros tendría un título de posesión legal del predio que había adquirido a manos de los dueños sucesorios, pero no había alcanzado a realizar la escritura de los mismos.
Esta misma versión se contradice con la información catastral que identifica a otras personas como dueños legítimos.
Además de la “pelea” por la existencia de otro hijo, está la disputa de las parejas. Por un lado estaría su esposa legal —la actual viuda— y la mujer con la que Quinteros se encontraba el pasado martes cuando falleció.
Está se habría autoconsiderado como la “amante” sosteniendo que mantenía un vínculo amoroso con Quinteros desde hace más de siete años.
Ella también habría expresado sus intenciones de acceder a los “beneficios” que dejó el difunto. Si bien todo esto no fue confirmado por la Justicia, lo que sí se sabe es que la presentación —iniciada por la abogada Romina Martínez Hunko para que la polémica estatua sea destruida— continúa pese a su muerte.
La letrada expresó que ya se solicitó información del predio a Catastro para tener datos certeros sobre la titularidad de la propiedad. Además, explicó que se espera un informe pericial que facilitaría el derribo de la “obra de arte”.
“Estamos esperando que un arquitecto realice el informe formal sobre el peligro que supone la estatua, ya que podría caerse y causar daños graves. Para derribarla tiene que haber un informe técnico que confirme que la construcción está muy mal hecha”, expresó la abogada a este medio. Dejando entrever que la posibilidad de ser tirada abajo estaría latente.

