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El bono para los jubilados está congelado desde 2024: ya perdió más del 60% de su poder de compra

La ANSES anunció el aumento de los haberes para marzo, con el mismo valor de $70.000 para quienes cobran la mínima. ¿Cuál debería ser el monto si se hubiera actualizado por la inflación?

Desde marzo de 2024, el bono que otorga la ANSES para quienes cobran la jubilación mínima no ha sufrido modificaciones, por lo que el beneficio ya perdió más del 60% de su poder de compra original.

Al oficializar los montos de las jubilaciones para el próximo mes de marzo, el Gobierno de Javier Milei confirmó lo que ya es una constante en su política fiscal: el bono extraordinario para jubilados y pensionados cumplió dos años consecutivos sin aumentos.

Establecido en $70.000 en marzo de 2024, el monto se mantuvo inalterable a pesar de la escalada de precios que atravesó el país en los últimos 24 meses, con lo cual el poder adquisitivo de los jubilados y pensionados se contrajo.

Por eso, los expertos advierten que esta decisión administrativa ha generado un fenómeno de “licuación” indirecta; mientras que el haber base se ajusta mensualmente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el bono permanece estático, tirando hacia abajo el ingreso total real de quienes perciben la mínima.

Según los cálculos realizados por expertos del sistema previsional, si el bono se hubiese ajustado por inflación, al igual que el resto de los haberes, el próximo mes su valor debería ser de $192.430.

A las pérdidas intermensuales y el no cobro de los aguinaldos, por la falta de actualización, la diferencia en perjuicio de los jubilados y pensionados será de $122.430 solo en marzo. El bono no integra el haber y no computa para el pago del aguinaldo.

Con la oficialización del aumento del 2,88% para marzo de 2026, la jubilación mínima se ubicará en $369.600,88. Al sumar el bono congelado, el total que percibirá un jubilado de la mínima será de $439.600,88.

“El bono ya no alcanza ni para cubrir una receta de medicamentos que no tenga descuento total”, señalan desde agrupaciones de jubilados. El peso del bono en el ingreso total es cada vez menor: si en 2024 representaba una parte sustancial del bolsillo, hoy es un complemento que se diluye frente a los aumentos en servicios, alimentos y salud.

A través del Decreto 65/2026, el Ejecutivo ratificó la continuidad del pago bajo las mismas condiciones de hace dos años. Si bien la normativa permite al Gobierno ajustar este monto de forma discrecional, la prioridad del equilibrio fiscal ha primado sobre la actualización de este refuerzo, consolidándolo como una suma fija que, en la práctica, ha quedado pulverizada por la inflación.