Tras no conseguir inversores, quebró Garbarino la histórica cadena de electrodomésticos
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 dispuso el quiebre de Garbarino, luego de intentar su rescate. La empresa había iniciado su concurso preventivo en 2021 y solamente subsistían tres puntos de venta con 18 trabajadores.
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó este martes la quiebra de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino, luego del fracaso en el proceso de salvataje para intentar rescatar a la compañía. La empresa no consiguió inversores y, en las últimas semanas, los pocos locales que quedaban en pie comenzaron a liquidar el stock.
La decisión fue tomada por el juez Fernando D’Alessandro, quien concluyó que no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo iniciado en 2021. De acuerdo con la resolución, la empresa no logró alcanzar las mayorías necesarias entre los acreedores para aprobar un acuerdo y tampoco prosperó la instancia de cramdown que habilitaba a terceros a presentar propuestas para quedarse con la compañía, según detalló Ámbito.
En la audiencia llevada a cabo el pasado 24 de febrero, reconocieron que no habían conseguido inversores, mientras que el único interesado anotado en el registro de salvataje, la sociedad financiera Vlinde, no presentó una propuesta concreta para hacerse cargo de la compañía. La propia concursada tampoco consiguió adhesiones suficientes para cerrar el proceso.
La empresa fue fundada en 1951 por la familia Garbarino como un negocio dedicado a vender discos de pasta y combinados. Durante muchos años, llegó a dominar cerca del 30% del mercado de electrodomésticos, con más de 300 sucursales en todo el país, fábricas en Tierra del Fuego y negocios asociados como Compumundo y Garbarino Viajes. La compañía llegó a emplear a más de 5.000 personas.
En 2019 la empresa entró en crisis y comenzó el cierre de locales en todo el país. Al año siguiente, el empresario Carlos Rosales adquirió las acciones de la empresa y abrió la posibilidad de un plan de rescate. Sin embargo, en noviembre de 2021 se cerraron todos sus locales y se despidió a más de 3.000 trabajadores.
En medio de una crisis financiera profunda, ese año entró en concurso y actualmente sostenía únicamente tres locales en la Ciudad de Buenos Aires, con 18 empleados. En el medio, acumula miles de juicios laborales pendientes de pago.
El tribunal había abierto una instancia de salvataje para intentar que un inversor tomara el control de la firma o presentara un plan de reestructuración, pero la falta de interesados terminó marcando la quiebra de la empresa.
Con la quiebra ya declarada, la empresa perderá automáticamente el control sobre su patrimonio. Desde ese momento, la administración de sus bienes quedará en manos de la sindicatura designada por el tribunal, que deberá relevar los activos disponibles y avanzar con su eventual liquidación para intentar pagar parte de las deudas.

